Alimentación complementaria, ¿cuándo y cómo iniciarla?

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Doctora Altagracia Páez. Pediatra Nutricionista, Departamento de Pediatría del Hospital General de la Plaza de la Salud.

Se define la alimentación complementaria tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) a cualquier bebida/alimento que complemente la leche materna, incluyendo sustitutos de leche (formulas infantiles y de seguimiento), como una forma de enfatizar y fomentar la lactancia materna.

Las recomendaciones actuales son de iniciarla no antes de los 4 meses ni después de los 6 meses.
A nivel internacional, se utilizan otros términos para referirse a la alimentación complementaria, tales como Beikost en alemán, Weaning en inglés. La palabra ablactación, actualmente no es reconocida por el diccionario de la Real Academia Española.

Etimológicamente proviene del latín “ablactatio”, que significa destete, término que actualmente se encuentra en desuso, ya que este proceso no implica una supresión de la leche materna o de las fórmulas lácteas infantiles.

¿Por qué iniciar la alimentación complementaria? ¿Cuál es su finalidad?

El niño durante su etapa de crecimiento y desarrollo adquiere y desenvuelve un sin número de habilidades, al mismo tiempo que incrementa sus requerimientos energéticos y nutricionales, por lo que la alimentación exclusiva con leche humana o artificial no puede ser igual en estas etapas de la edad pediátrica. Entre los objetivos que se persiguen con la introducción de la alimentación complementaria están:

  • Promover un adecuado crecimiento y desarrollo neurológico, cognitivo, del tracto digestivo y el sistema neuromuscular.
  • Proveer nutrientes que son insuficientes en la leche materna, tales como: hierro, zinc, selenio, vitamina D.
  • Enseñar al niño a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes, como a fomentar la aceptación de nuevos alimentos.
  • Promover y desarrollar hábitos de alimentación saludable.
  • Favorecer el desarrollo psicosocial, e interrelación correcta entre padres e hijos.
  • Conducir a la integración de la dieta familiar siempre y cuando sea saludable.
  • Promover una alimentación complementaria que permita prevenir factores de riesgo para alergias, obesidad, desnutrición, hipertensión arterial, síndrome metabólico, entre otras.
  • Evitar la presencia o el desarrollo de enfermedades alérgicas. históricamente para ello se ha tratado de eliminar o retrasar la introducción de ciertos alimentos con alto potencial alergénico, como el huevo, el pescado, el cacahuate o las nueces.

Publicado en el Periódico Hoy.

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