Navidad SOS

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Dra. Lenisse Candelario, Médico familiar. Medicina Familiar del Hospital General de la Plaza de la Salud.

La celebración de Navidad, las fiestas de fin de año y la bienvenida al Año Nuevo, son épocas de alegría, que despiertan muchas emociones en todos los dominicanos, por ser además un país creyente que mantiene el vínculo con el significado de estas fechas.

Todas las grandes celebraciones tienen algo en común, hay comida, y es que comer genera placer, unidad y sobre todo, conexión, además de la satisfacción de quienes sirven para estas ocasiones especiales. Y es así como todos se animan a participar en la cocina en los preparativos y a dejarse envolver en la magia de esa atmósfera de armonía y alegría.

Sin embargo, debemos recordar que las enfermedades no se van de vacaciones, ellas no celebran ni dan tregua, es por eso que hay que aprender a vivir con ellas.

Desde hace un tiempo, hemos venido trabajando en los estigmas que generan las enfermedades, procurando un lenguaje más amigable, más positivo para describir la asociación de una persona con una enfermedad y hay un fondo detrás del manejo de esa semántica: queremos que nuestros pacientes tengan una vida plena, activa, sin limitaciones por un diagnóstico, una vida “normal”.

En estas fechas, en donde la familia se junta, vienen desde fuera o del interior, es importante manejar conocimientos generales que pueden hacer una gran diferencia en un momento de tensión.

A continuación, vamos a presentar puntos claves: Los pacientes pasan más tiempo con ellos mismos, que con su médico (obvio), es por esta razón que necesitamos entrenarlos en el autocuidado, para que nos necesiten cada vez menos a la hora de tomar decisiones del día a día.

¡En la consulta del último trimestre, su médico le advirtió de los excesos, le planteo escenarios recordando la abundancia de comidas y de tentaciones que se aproximan, sin embargo, en el terreno, usted estará solo! Solo, pensando que en enero empieza de nuevo, que de aquí al laboratorio no nos vamos a dar cuenta, que “un gusto al año no hace daño”. Sepa que esa batalla mental entre el querer y el saber que no se puede es un terreno minado del que hay que salir rápidamente.

Aquí tiene algunas posibles rutas de escape:

1- Antes de consumir, pregúntese: ¿cuál o qué tipo de alimento va a consumir, con qué lo va a acompañar, cómo está preparado (hervido, frito, al horno) y qué cantidad va a consumir? Este ejercicio debe ser parte natural de su rutina. Le animo a que empiece a practicarlo ya.

2- Programar las cena en hora temprana y prudente.

3- Apoyarse en los caldos como entrada.

4- Iniciar por las ensaladas y colocar varias opciones.

5- Disponer de frutas para el postre y reducir las propuestas de alto procesamiento y exceso de azúcar.

7- Mantenerse bien hidratado (reduce sustancialmente la ansiedad).

8. Evitar el exceso de sal en las comidas.

 

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